ESTACIONPOETAS dialoga con el poeta mexicano Francisco Azuela
"La sociedad lectora tiene cada día un papel más relevante en su actitud participativa. En ella está el futuro de la cultura de un nuevo mundo." nos aclara este poeta mexicano nacido en la Ciudad de León, Guanajuato, México, el 8 de marzo de 1948. Es sobrino nieto de Mariano Azuela, primer novelista de la Revolución Mexicana. Estudió en las Universidades de Guanajuato, Iberoamericana, UNAM y Panamericana de la Ciudad de México, y en las Complutense de Madrid y Laval de Québec. Es miembro de la Sociedad General de Escritores de México y Miembro de la International Writers. Un hombre que ha construido una biblioteca de saberes, de viajes y en estas respuestas, siento que de mucha humanidad.
¿Hasta dónde la poesía borra esas fronteras sociales, políticas y económicas que infeccionan a las sociedades posmodernas, hasta qué punto debe llegar el poeta?
El poeta estadounidense Wallace Stevens decía que “el poeta era una persona que encontraba armonía en el caos del mundo”. “La poesía es un juego peligroso” dijo Hölderlin; son certeras estas dos afirmaciones si se deduce que, a diferencia de la literatura que es construcción, la poesía como el juego es espontánea emoción del alma. Todos quieren ver en sus ojos de nieve el fuego de sus más íntimos secretos. La poesía, ángel caído, un espectro que arrastra en sus quejumbrosos recorridos heridas profundas de un mundo silenciado por la violencia.
No se le puede dar mayor responsabilidad a la poesía en el actual caos del mundo ni en los pasados, lo que sí puede afirmarse es que la poesía con su lenguaje, con su “equilibrio entre ritmo, sentido y emoción”, como menciona Tomás Navarro, puede llegar a jugar un papel muy importante en nuestras vidas. Pero la poesía no es una obligación, ni una solución de problemas sociales, políticos y económicos, es, refiriéndonos a Gabriel Zaid, “la experiencia más gratificante de leer por gusto...”... y los distintos modos de leer poesía...” Sí, es cierto que también alerta a la humanidad de nuestro tiempo de abismos y del rompimiento del universo. El poeta puede llegar tan hondo como el origen de su propia naturaleza, siempre con un mensaje de paz y de armonía. Jean Cohen, ha sido muy claro en “El lenguaje de la poesía”, en el que trata sobre la “ significación poética y el lenguaje de la poesía, a partir de un análisis teórico y del estudio sistemático de los principios que rigen el lenguaje poético, en los textos y en la realidad.”
Si la poesía tiene un futuro y una importancia, entre los avances tecnológicos, será por la imagen y el lenguaje, que seguirán siendo el rito poético compartido, colectivo y comunitario del ser humano. Pero hay algo más que lo anteriormente expuesto y es mi pensamiento muy personal, al recuperar una luz de esperanza en el horizonte de la vida, como la luz del navío en la aurora, el sueño es poesía y eso que regresa tiene que ver con la vivencia del trasmundo. La hora nace de la cuerda como el canto de una gota, el cuerpo se extiende a entregar su cansancio y eso se repite y se llama instante. Se hace el rito y se va despintando la forma cuando vuelve a su sueño el crepúsculo. Un mundo se oculta y todo se sumerge en la sombra de la rama inhabitada. ¿Quién dijo que la tarde suena a repetición y que la última noche es algo que aparece en la oración de un reloj?
En los espacios de la poesía se da la luz y también se da la sombra, se da el otro y ese viene cargando signos con sus propias expresiones, con su carácter y a veces un sentido mágico alcanza la última manifestación de su creación. Una extraña sensación hace volar muy alto al escritor, es una emoción de tocar la esencia de lo desconocido y el fondo aparece entonces como una revelación y en ese retorno de sí mismo, entre palabras e imágenes los versos van expresando lo que siempre había estado ahí y el poeta lo reincorpora y lo deja al descubierto en el espejo de la vida, de la poesía. La poesía nos permite también conocer cómo en el transcurrir del tiempo el hombre ha manifestado sus inquietudes, sus ilusiones y sus ideas. Hemos iniciado un nuevo siglo, una nueva época; el hombre ha adoptado nuevos códigos de vida y ha perdido su capacidad de asombro ante los acontecimientos más desgarradores de nuestras sociedades, de nuestros pueblos y de muchas naciones y pareciera que sig ue en su intento inagotable de violentar siempre los espacios del otro.
¿Hasta dónde puede llegar el poeta? El poeta hoy en día debe hacerle frente a un sinnúmero de desafíos, sobre todo el de la tentación del silencio en una época en que el planeta “habla” entre barrotes de cárceles y púas de burocracia. En los últimos treinta años se han visto desfilar cambios y metamorfosis que preocupan demasiado. Un capitalismo cada vez más preso de una crisis gigantesca, la cual hasta ahora no se ha impedido pero que para sobrevivir a cualquier precio se ha constituido en un bloque del cual ya no se puede ignorar que se ha integrado de un conjunto de estados burocráticos, los cuales son manejados por un puñado de maestros del poder, disfrutando de la conveniencia cobarde o interesada de los funcionarios, de los responsables del orden, de los pueblos más o menos anestesiados, “manipulan la opresión de las masas”. A un Occidente preso de valores de la pequeña burguesía, con algunas excepciones, atrapados por una capacidad relativa de consumo y de crédito se enfrenta un “tercer mundo” prácticame nte amordazado por regímenes autoritarios, y donde las “facciones nacionalistas” combaten vagamente esta hegemonía abusando del pueblo en primera instancia, y reprimiéndolo después; pero, evidentemente, esta no es la única estructura capitalista que se encuentra en crisis, es el conjunto mismo de la humanidad, y si existe un lazo de unión evidente entre los hombres separados por miles de kilómetros de ríos, océanos, montañas, desiertos, este lazo es la Literatura. Una literatura que, periódicamente, de Latinoamérica a Europa, de Asia al África, envuelve las librerías de las ciudades para comunicar el pensamiento contemporáneo.
Los más lúcidos experimentan la sensación de que una enorme carga de plomo cae cada vez más y más pesada sobre los hombros de sus semejantes. La sensación de que un nuevo orden internacional, basado en la manipulación de conciencias a través de los medios de información, las fichas policíacas por medio de la electrónica, el control rígido de las existencias, el espionaje mutuo, el recurso a la traición, el embrutecimiento mediante todo un aparato de difusión de “entretenimientos” se instala poco a poco.
La condición humana se ha convertido en precaria, aleatoria aquí y allá. Los ecologistas nos han demostrado hacia qué abismos nos dirigimos de continuar existiendo en el seno del modelo de civilización que domina y que se ha convertido, por la gracia de la hegemonía occidental, en un modelo universal. “La caída de las civilizaciones” vuelve a la moda en las mentes de la inteligencia que se encuentra a la vez asustada e impotente.
Roland Barthes expresó alguna vez que sólo somos maneras de hablar, estamos mediados por voces del pasado y del presente, y en su caso, es inevitable maestro, preguntarle por esa relación con Mariano Azuela, su familiar, cómo alimentó su discurso personal?
Roland Barthes, crítico y semiólogo francés, autor del Grado cero de la escritura fue uno de los primeros en aplicar a la crítica literaria los conceptos surgidos del psicoanálisis, la lingüística y el estructuralismo. Huérfano, enfermizo y melancólico. Lo admiro por su energía y su carácter disciplinado de estudio, primero en la Sorbona y después como lector en las universidades de Bucarest y Alejandría. En el campo de la literatura y de la poesía, hay autores franceses que me llenan más profundamente, como Gastón Bachelard, en su búsqueda poética al final de su vida: La poética del espacio y La poética de la ensoñación; Charles Baudelaire y sus Flores del Mal. El poeta Arthur Rimbaud, de Una temporada en el infierno; El Conde de Lautréamont y Los cantos de Maldoror. Mallarmé, Apollinaire, el de la paloma apuñadada... y Caligramas; Saint Jean Perse, el poeta de Anábasis, Marcas y Las hojas de Hypnos. Paul Valery, el poeta de la contemplación y la acción en su visión de un mundo político, visionario y poético, autor de en La joven parca; El cementerio marino y poemas de Cármenes. Son muchos los poetas franceses y de otras naciones y épocas que son parte de mi panteón histórico de la memoria que me han conducido, efectivamente en un cause universal de las maneras de hablar y de escribir, son voces del pasado-presente, como las voces prehispánicas, la poesía lírica que comprende himnos, cantos populares y canciones de amor. odas, sonetos, elegías. Los poetas líricos japoneses de gran influencia en las letras occidentales han contribuido con un ejemplo insuperado de concisión y brevedad con sus tankas y haikus, cuyo origen se encuentra en el siglo XVI. Son iluminaciones poéticas, de una gran capacidad condensada de sensaciones y de imágenes. Son como un descubrimiento, hallazgo de una comunicación con el universo. El poeta Ezra Pound, decía que “es mejor presentar una sola imagen en toda la vida que producir obras voluminosas”. Tablada dice en uno de sus poemas miniatura: “Tierno saúz / Casi oro, casi ámbar, / Casi luz...” Es este ordenamiento lógico en su proyección poética de la experiencia del ser humano, en su presentación. Otros poetas que trabajaron el haiku fueron el español Manuel Machado, el ecuatoriano Carrera Andrade, los mexicanos Carlos Pellicer, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Octavio Paz y Alfredo Boni de la Vega, quien escribió refiriéndose al paraguas: “Flor de tristeza que se abre cuando el llanto del cielo empieza”. Respecto a mi vinculación y relación con el gran novelista de la Revolución Mexicana don Mariano Azuela, tío abuelo mío, desde mi niñez fue una imagen muy grande en mi vida. Murió en 1952 cuando yo tenía 4 años de edad. Mi padre fue el primero que me introdujo en el mundo de las letras y de la poesía con la lectura de grandes poetas rusos. Después, ya joven, yo me introduje en el mundo de don Mariano, intentando siempre conocer y leer sus obras. La novela “Los de Abajo”, mundialmente conocida, fue la primera que me atrapó por su lenguaje violento y su manera de describir paisajes y personajes de la revolución. Este es tema que estuvo y sigue muy metido en mi ánimo, porque tiene que ver con lo que seguimos viendo hoy en día: la desdicha de los despojados, de los explotados, de los que no tienen derecho a la igualdad y a la justicia. Para los que se ha cerrado durante siglos un horizonte de comprensión humana. Sigo leyendo todo el tiempo las obras de este destacado escritor y t odos los días aprendo algo nuevo en su basta escritura y el gran aprecio que él sentía por los poetas, sólo por mencionar a uno, Amado Nervo, sobre el que escribe con profundidad y análisis sobre su obra. Por las obras de Mariano Azuela mantengo vivas en mi mente las legendarias imágenes del Centauro del Norte Pancho Villa y de Emiliano Zapata, que dieron su vida por México. Mi héroe máximo, después de Juárez es Zapata. Dormí muchas noches en la casa y en la cama de don Mariano en la ciudad de México y leí muchas horas en su biblioteca personal. Mi impresión era enorme y sentía una sensación muy difícil de explicar. Volar como los pájaros al viento que se estrellan con la aurora.
¿Su poesía nos lleva siempre a la historia, al origen, a buscar esas raíces, cree usted, como una forma de vincular el ejercicio intimista del poema dentro del yo colectivo, la sociedad lectora?
Si se quiere recuperar la esperanza en el hombre mi obra como la de otros puede servir. Si se necesita un aliciente que aligere las dudas, se encontrará. Si por el contrario se desea reconstruir la historia del despojamiento progresivo de nuestra identidad como individuos con derecho a hacernos presentes por medio de la voz y el carácter, no se encontrará ni esperanza ni redención, sólo decadencia humana: ruina ética y física.
Hace tiempo me uní al proyecto francés Transmisores de la memoria que trata de alguna manera de conjugar la poesía en “el pasado presente”, ese tiempo que sólo le pertenece a ella y que hace coexistir el ayer con el hoy. Si nos remontamos brevemente al origen de la poesía nos encontraremos con una expresión más allá de las épocas y de las culturas que es perdurable, ahí está en las canciones que han conservado la letra y la música. Ahí están los lamentos, las elegías, las odas, los himnos, independientemente de su relación religiosa. Desde las culturas prehispánicas hasta otros pueblos antiguos como los sumerios, hititas, asirio-babilónicos, judíos, que expresan que el origen de la poesía es comunitaria, vinculada con la danza y con su ritmo de palabras cantadas. La canción es autora de la poesía y la música instrumental. Cantos de labor (también encontrados en antiguas inscripciones funerarias egipcias del tercer milenio a.C.) El aspecto ritual de la poesía está presente en muchas culturas, entre los chamanes y en fórmulas de encantamiento, ensalmos y conjuros. Ampliando el horizonte, yo guardo un especial aprecio por la poesía persa, algunos de mis textos han sido traducidos a este bello idioma.
Las composiciones épicas cuentan los mitos de la creación y de los dioses; la vida de los semidioses; así como la vida de los héroes históricos. Tenemos como ejemplos la epopeya babilónica del Gilgamesh, la Iliada y la Odisea de Homero, el Ramayana y el Mahabharata indios, la epopeya medieval francesa Chanson de Roland, la anglosajona Beowulf, la castellana El Cantar de mío Cid.
La sociedad lectora tiene cada día un papel más relevante en su actitud participativa. En ella está el futuro de la cultura de un nuevo mundo.
¿Qué estrategias primordiales utilizaría para acercar a los lectores jóvenes al poema, al hecho del arte de la escritura?
Hoy en día, el poeta está confrontando una responsabilidad inmensa, una angustia sin límites.
¿Existe acaso un futuro humano en este planeta cuyas entrañas están atiborradas de bombas y otras máquinas de destrucción capaces de transformar en ruinas y espacios de silencio países enteros en pocas horas? ¿Existe un futuro humano cuando los anhelos revolucionarios están siendo regularmente destruidos por la unión de fuerzas mundiales empeñadas en salvaguardar sus privilegios materiales, su dominio del poder? ¿Existe futuro humano cuando la inteligencia, con frecuencia impedida de luchas reales, con frecuencia engañada, regresa a sus malévolos oficios y oscurece un debate que ella debería al contrario defender violentamente y aclarar con ardor?
Hoy en día, el poeta, ya sea que viva en Roma, París, Lima, San Francisco, Dakar, Tokio, México, Irán, Bolivia, Centroamerica u otros lugares, si no es ciego ni sordo, siente forzosamente, en su interior, el ardor de una quemadura intensa.
Él sabe siempre que sin la poesía en el sentido más vital, primero de la palabra, no hay salida. Pero, ¿se puede ser poeta hoy en día? Algunos han renunciado para convertirse en silencios, otros han hecho el intento de existir con una mano en la conciencia y la otra en la lira de Orfeo. La mayoría se ha bebido el canto de su sangre generosa, intensa.
A pesar del rechazo de una gran parte de la juventud universal que ha roto con la sociedad, en busca de otros valores, de otras realidades, la cultura tiende a institucionalizarse. Los estados gigantes y modernos la encierran con miles de retos. Se ocultan los gritos urgentes, se vacía su sustancia de creatividad radiante en discusiones de poca claridad. La inteligencia europea, particularmente gastada, se ensaña en cercar una “modernidad” que no es mas que una capa de pintura. La poesía es cuerpo físico, danza al borde del precipicio y danza contra el vientre del otro. La poesía es vegetación, piel, bruma, agua, rayo, trueno, vellocino, labios.
La poesía debe “surgir”, ya no ser la única crónica de agonías vacías y tristes. Ella debe proclamar las temporadas, los nacimientos, las bodas rojas, los festines, las playas puras...El poema arrancará de las profundas arcillas sumergidas en el ser piedras preciosas capaces de romper las tinieblas. El poeta trabaja bajo una lluvia de lágrimas, de sangre, de humillaciones, de golpes. Él no posee la eternidad delante. El temor, la angustia, el sonambulismo son sus tres quejas. Su sangre vertida será la semilla de la primavera.
Los jóvenes saben de estos temas, los viven todos los días por los medios masivos de comunicación. Si ellos sienten el deseo y la necesidad pueden escribir sobre ellos para expresar sus opiniones y su sentimiento.
¿Cree que el lenguaje es un arma de empoderamiento social y la esencia para transformar las realidades del ser humano?
Sí lo creo profundamente.
¿En tiempos en que los grandes pulpos editoriales marcan las lecturas, muchas veces de poca calidad y excluyentes, cuál viene a ser la ruta para el mercado de la poesía?.
Sin comentarios.
¿Cuál es su definición más cotidiana y personal de poema?
El poema es el instante de una creación de imágenes y sensaciones que estallan con el viento. Es la luz del navío en la aurora.
Cuál de sus libros es la mejor herencia que deja?
No creo en una herencia literaria personal y es un tema que no me preocupa. Los libros están ahí, la palabra está ahí, el lenguaje poético, cualquiera puede acercarse y tomar lo que quiera, independientemente del autor y de su tiempo. Para terminar, deseo compartir unos versos sueltos míos:
Son las cien de la tarde, hoy se reúnen todos los siglos de una sola vez, se borra el vientre del pájaro en el aire como si no fuera a nacer otra ola de fuego, de mano a mano vienen las palabras como gotas de una misma voz sin saber que se vuelve.
Amor es el último siglo donde nacen los labios…
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Por lobitogabriel - 14 de Septiembre, 2007, 8:53, Categoría: entrevistas
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